MAYTE NAVARRO
EL UNIVERSAL
La vida de un diplomático está marcada por ser
este un personaje obligado a cambiar de residencia con frecuencia.
Su trabajo lo lleva a ejercer en destinos distintos, de allí
que las despedidas formen parte cotidiana de su agenda. En esta
oportunidad le corresponde decir adiós al embajador de
Argentina, Eduardo A. Sadous.
Han sido varias las recepciones dadas en su honor y en el
de su esposa Delia Maldonado de Sadous. Esto es un reconocimiento
a la labor realizada por este diplomático que deja muchos
amigos en Venezuela. A la serie de agasajos se sumó la
Cámara de Comercio Venezolano-Argentina, que ofreció
una cena en el salón Maracaibo del hotel Tamanaco.
Hubo palabras del anfitrión, Julián Eguren, presidente
de la junta directiva de la Cámara, quien resaltó
la labor positiva realizada por el embajador Sadous, luego
intervino el agasajado quien agradeció este gesto y
al mismo tiempo alentó a los miembros de esta organización
a continuar en su acción de consolidación de las
relaciones comerciales entre los dos países. El primer
brindis en la mesa fue por los éxitos del diplomático
en sus futuras responsabilidades.